lunes, 25 de enero de 2010

Una rosa para regalarte


Cuando siento que tus manos se alejan inexorablemente de mi presencia, mi corazón calcula la distancia palpable que nos separa día tras día, los segundos que pasan son enemigos de nuestra mutua compañía. Cuando tus manos se alejan una rosa aparece en mis manos.

Invierno maldito con sabor a recuerdos, recuerdos que llegan cuando no te tengo. Sabor de lluvia seca que se desprende por mis mejillas, creando un charco de desilusiones múltiples cerca de donde deberían yacer mis cimientos.

La saliva que recorre la punta de tu lengua es mi pócima para dormir, tus senos son mi paz, sinrazones que busco para huir de tu soledad y mi soledad. Tu respiración exagerada cuando retengo tu cuerpo amarrado al mío, lágrimas de brisa de mar que me hacen perpetuar para siempre mi amor incansable por tu alma.

La luna te busca a diario para compartir historias de nostalgia contadas con tu nombre en cada personaje enamorado. Tu corazón y mi corazón que palpitan a un mismo ritmo son el reloj que domina mi existir. Ahora que te veo de espaldas y contemplo tu suave caminar de princesa enamorada, siento que por una vez en la vida mi nombre tiene sentido.

Irradias alegría con tus versos sin sentido, me llenas de energía con tu amor. Besos desesperados que me alejan de mi cárcel, de ese lugar nauseabundo que me encierra cuando no te veo, fuego de leña seca que me carcome la piel con su lamer lento.

Enamórame de nuevo esta noche con tus palabras sutiles y tus cariñosas manos posadas sobre mi cabeza. Acompáñame de nuevo en esta aventura eterna de enamorarte para siempre, otra vez. Extraña conmigo esos momentos juntos que solamente olvidamos cuando estamos separados y un recuerdo aún más triste embarga nuestra mente con pensamientos moribundos llenos de tristeza más triste que la propia soledad de estar sin ti.

Tus manos aún no se alejan completamente y este hedor color vacío me persigue de manera tenaz, sus pasos discordes y resonantes me siguen a todas partes, con sus pies que conocen los lugares más recónditos de esta tierra sin Dios, donde jamás podré esconderme.

No me sueltes las manos, aférrate a ese último dedo que tienes aún cerca, estirala más para que pueda sostenerme de ella. No dejes que caiga nuevamente en ese hoyo con sabor a sangre, no dejes que nuevamente pruebe ese trago amargo de no tener cerca de mis manos.

Recórreme nuevamente con tus labios, y no dejes de amarme nunca. Veo que te sigues alejando...

 

Una rosa conservo en la otra mano, una rosa para regalarte, la rosa que aparece siempre que te veo distante, así que mientras puedo la dejo en tus manos y una espina se baña con mi sangre, sangran mis dedos, y sangra mi corazón, sangra mi alma y tú me miras con compasión... te sigues alejando.

Es temporal, lo siento, pero al menos cuando te vuelva a ver la vez siguiente, haz que nuestro encuentro vuelva a parecer menos mutilante que el que acabo de imaginar mientras te veo saliendo de nuestra cama agonizante, mientras espero a que sea mañana para volver a verte alejándote, dejándome, nuevamente en la eterna agonía de extrañarte cada día con sólo pensarte distante.



 

5 comentarios:

Silderia dijo...

Una rosa... Bonitos versos del corazón, pero a mi me gustan las negras que significa hasta la muerte.

Espero verte mas amenudo por aquí, ya te echaba de menos, aunque yo tampoco tengo mucho tiempo últimamente que digamos.

Saludos.

sangreybesos dijo...

Me adhiero a la petición de mi Silderia... mira que se hace usted de rogar...

Ignotus dijo...

Silderia: Gracias por la consideración, y no te preocupes tengo de nuevo a disposición algo de tiempo.

Sangreybesos: Me adhiero a lo que dije yo mismo antes, jaja.

Para ambos mis saludos, hasta otra.

Karla dijo...

Me encantó este escrito, todos son muy lindo pero tus palabras reflejan todos tus sentimiento y no hay nada mejor que plasmarlos mediante palabras escrita, yo lo hago cada vez que necesito hacerlo. Soy tu fan y me encantan tus escritos amigo!

Ignotus dijo...

Gracias Karla, me gusta mucho tu consideración y apreciación hacia mis escritos.